El legado de Luis Donaldo Colosio

El 23 de marzo de 1994, México perdió a un hombre ejemplar. Luis Donaldo Colosio fue ultimado en un atroz y cobarde acto de barbarie. Fue un modelo de político que difícilmente volverá a existir en nuestra historia. Destacó por su integridad, su trabajo incansable y su visión de futuro. Mostró siempre una preparación y una cercanía con el pueblo que pocos, o quizá nadie, han logrado.

Todos conocemos o hemos escuchado la triste historia de Lomas Taurinas. Ahí, en medio de la multitud, una mano cobarde (o varias) jaló el gatillo que puso fin a la vida de este gran líder. El país se estremeció y quedó en shock, pues desde los tiempos de la Revolución no se había registrado un homicidio de tal magnitud.

Después del trágico acontecimiento, entre los numerosos libros publicados en su memoria destaca uno titulado Colosio: el futuro que no fue. Esta obra reúne anécdotas, entrevistas y opiniones de quienes conocieron y convivieron con Luis Donaldo durante su vida y en su campaña, ofreciendo un retrato vivo de su personalidad como político y como ser humano. Pero, sobre todo, refleja la visión que tenía y el objetivo que perseguía como presidente: lograr un país moderno, más justo y equitativo.

Colosio no sólo aspiraba a ser presidente, sino que se perfilaba para ser el mejor de todos los tiempos. Estaba destinado a dejar una huella profunda en México, un país con ansias de transformación y justicia social. Tras la tragedia, las teorías conspirativas se multiplicaron en el imaginario colectivo. Se han escrito libros, artículos, series y películas que exploran los motivos, las causas y los posibles entramados detrás de su muerte. Sin embargo, los años pasan y la verdad sigue oculta. ¿Algún día sabremos exactamente qué ocurrió? ¿Quiénes estuvieron detrás de su asesinato?

Lo que sí es seguro es que Luis Donaldo Colosio dejó un legado político invaluable. Sus ideales, principios y valores han trascendido el tiempo, convirtiéndolo en una figura inmortal. Hoy, a más de tres décadas de su fallecimiento, se le recuerda con cariño, honor y respeto. Permanece como un referente para quienes nos dedicamos al servicio público, tanto por su preparación y conocimiento como por su humildad, sencillez y cercanía con la gente. Fue un servidor público ejemplar y un líder social comprometido, preparado, sensible a la justicia y siempre atento a los más desprotegidos. Un hombre protagonista de la historia moderna, que dejó un legado de honor y orgullo como ningún otro. Un parteaguas en la construcción del México moderno.

Por eso, para el PRI, Luis Donaldo Colosio Murrieta es un ejemplo a seguir. Marcó un antes y un después en la historia política moderna. Un hombre íntegro, cabal, de pensamiento claro y amplia visión. ¿Quién no recuerda su discurso pronunciado en el Monumento a la Revolución, aquel 6 de marzo de 1994, en el que dejó claro su compromiso con las causas sociales? ¿Quién no recuerda aquella frase: «Veo un México con hambre y sed de justicia…»? Hoy, más que nunca, sus palabras repican en el aire. El pensamiento de Colosio no sólo está vivo: sigue vigente; y en el PRI lo tenemos muy claro.

A través de la Fundación Colosio, por ejemplo, se difunde y permanece vivo su legado hacia las futuras generaciones de políticos, mediante cursos, capacitaciones y estrategias de formación para crear perfiles comprometidos que deseen incursionar activamente en la política. No sólo se les proporciona una preparación profesional para la noble labor del quehacer público, sino que también se les forma como seres humanos y servidores de la gente que deben, ante todo, priorizar su compromiso con la sociedad. Además, se realizan estudios, análisis y conferencias para discutir, compartir y analizar las políticas públicas y sus repercusiones en el contexto nacional e internacional, tal y como lo hacía ese gran estadista.

Y es que hoy México atraviesa uno de los momentos históricos más difíciles de su vida. Estamos en una encrucijada entre la libertad o el absolutismo; entre la democracia o la autocracia; entre mirar hacia el futuro o regresar al pasado. Y, en medio de todo el debate político, sigue presente ese reclamo de un México hambriento y sediento de justicia.

En pleno siglo XXI, nuestro país continúa en la eterna encrucijada entre la derecha y la izquierda. Un debate interminable que no ha permitido definir, con claridad y determinación, su futuro. Ese era el elemento sustancial de Luis Donaldo: el justo equilibrio entre ambas posturas.

La ausencia de Colosio ha creado una brecha lamentable que ha polarizado profundamente a México. No es ninguna novedad afirmar que nuestro país, al menos durante las últimas décadas, ha estado dividido por dos visiones de futuro: quienes defienden el capitalismo de libre mercado y quienes abogan por un mayor control del Estado.

La llegada de Ernesto Zedillo a la Presidencia, por ejemplo, consolidó el modelo neoliberal, política económica que se mantuvo durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón. Aunque fue efectiva en términos financieros, resultó distante para los sectores más necesitados. Esto condujo a un punto de quiebre en 2018 con la llegada del populismo obradorista, al grado de que la llamada Cuarta Transformación no sólo ha representado un golpe de timón, sino también, desde esta perspectiva, un peligroso giro hacia formas de gobierno menos democráticas y más centralizadas.

Así, a más de treinta años de su partida, México se mantiene en esa eterna encrucijada. Un debate interminable que impide definir, con claridad y determinación, el futuro del país.

Ese era el principal aporte de Luis Donaldo que no pudimos ver: el justo equilibrio entre ambas posturas. Su llegada a la Presidencia hubiera permitido consolidar, en un solo sexenio, lo que no hemos logrado en décadas: un punto de equilibrio que anhelamos alcanzar y que, aún en pleno siglo XXI, seguimos buscando.

Esa fue, considero, la oportunidad que se nos fue y que debemos recuperar para el 2030.

Abigail Arredondo Ramos
Presidenta del CDE del PRI Querétaro


Publicación de divulgación, correspondiente al primer trimestre del ejercicio fiscal 2026.

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