El PRI aquí y ahora

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) era más que un partido político clásico, era una forma de vida, una forma de ver la República, de hacer autocrítica y del acontecer diario. El PRI era un partido cercano, de calle y de compromisos cumplidos, con aquellos que comulgaban con esta forma de pensar.

Mientras que el PRI no supo convertirse en un partido autónomo, que no dependiera de las decisiones cupulares, sino de las decisiones del electorado, se fue achicando; de tal suerte que se perdió la creatividad de un mensaje que penetrara y satisficiera a la mayoría de la población; por el contrario, no le dio a la gente la oportunidad de opinar de los problemas del momento.

La estabilidad de nuestro partido fue, en su momento, ser un partido de centro izquierda, único y funcional, lo que terminó siendo un problema. La política evoluciona y el PRI no termina por definirse; mientras otros partidos claramente ocupan la izquierda y unos más, la derecha, el PRI no tuvo la creatividad de leer un México diverso, con alta influencia de otros países con tendencia clara a la izquierda y así fue como empezó a desdibujarse. Este descuido y su tendencia clara hacia el centro, además de descuidar a aquellos que le dieron la grandeza, lo han metido en un tobogán, del que no se ha podido salir.

Campesinos sin rumbo, obreros desdibujados de sus causas sindicales y un sector popular tan diverso en sus necesidades básicas para sus proyectos, que no han encontrado respuestas; más preocupados porque los empresarios atrajeran más inversión, que por los sectores que le dieron origen.

Con el triunfo de Enrique Peña Nieto, en el año 2012, después de dos sexenios panistas, el PRI revivió la ilusión de regresar al escenario político, no tanto por sus méritos, sino por el desencanto de los ciudadanos hacia Acción Nacional y un país ensangrentado. Se provocó ese vacío, que fue ocupado por el Revolucionario Institucional.

Sin embargo, el PRI se mantuvo como un partido alejado del pueblo, lo cual lo llevó a una derrota contundente en 2018. Al Partido se le fueron acumulando conflictos sociales y económicos, concentrando las peores prácticas políticas, lo que generó un enorme desprestigio que perdura hasta el día de hoy. Es el Partido más rechazado por los ciudadanos en todas las encuestas, muy por arriba de los demás partidos; si bien, el gobierno de Peña Nieto no fue del todo malo en el plano económico, adoleció de inexperiencia política y frivolidad.

Sin embargo, lo que queda de aquel PRI vanidoso no es poco, aunque ha perdido músculo, tiene su peso político calle a calle. En cada rincón del país hay, por lo menos, un priista dispuesto a luchar por su Partido, sólo espera un mensaje político que le permita incrementar su liderazgo, un respaldo para seguir en la lucha por las causas sociales de su entorno.

¿Pero, cuál es ese discurso? ¿Cuál es la nueva propuesta del Partido? Que no parezca una copia del partido en el poder. ¿Cuál es la propuesta para los jóvenes que le den nuevos bríos? ¿Cuál es la propuesta para los campesinos, que ven cada vez más lejana la posibilidad de tecnificar el campo y ser más productivos? ¿Qué están pensando los obreros? ¿Qué les vamos a decir, qué les vamos a proponer para recuperar su confianza? ¿Qué le diremos a los taxistas, tenderos, artesanos, para mejorar su calidad de vida en el día a día?

El discurso de: somos el partido de las instituciones, el que sí sabe gobernar, es un mensaje desgastado y no penetra en esta nueva realidad social. Así, pues, es urgente una reingeniería partidista, que le dé certidumbre a todos esos priistas que están regados por todo el país.

RENOVARSE O MORIR.

Gilberto Pedraza Núñez
Secretario de Atención para Municipios en Oposición del CDE del PRI Querétaro


Publicación de divulgación, correspondiente al cuarto trimestre del ejercicio fiscal 2024.

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